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Cómo era la feria de Cali hace 15 años

Aunque me encuentro en Cali, este año no presencié ningún evento de la feria de Cali. Asistí muchos años sin embargo en los últimos tres me dejo de interesar y para estas fechas he preferido viajar o salir de la ciudad; la empecé a ver muy monótona y nunca estuve de acuerdo con pagar por verla. Pero este año me sorprendió la cantidad de actividades con que venía la feria, la verdad no sé cuántos eran gratuitos y cuántos no. Aunque anteriormente se podía encontrar más eventos gratuitos, este año vi por Facebook que hubo gran asistencia a la mayoría e incluso hasta en unos donde llovió la gente se las arreglaba para disfrutar.

Hace 15 años la feria era muy diferente, la primera vez que fui tenía 14 años, hoy tengo 29. Recuerdo que para ese año se llevaba a cabo en el norte de Cali, empezaba el 25 de diciembre con la cabalgata la cual iba por toda la avenida sexta hasta llegar a las tascas, que en ese tiempo estaban en el parque al lado de simón parrilla (lo que ahora es PriceSmart). La tradición era comprar aguardiente blanco y ubicarse en un punto donde se pudiese ver la cabalgata. Cabe resaltar que en ese tiempo no habían graderías (o por lo menos no recuerdo), ni muros separadores; la gente se ubicaba en el andén y veían la cabalga gratis, lo que generaba que la asistencia fuese mucho mayor a lo que es ahora. Si no se encontraba un punto visible, el plan b era ir caminando a un ritmo lento, hablando y tomando en sentido hacia las tascas. En ese tiempo, apenas estaban llegando los celulares a color, estaba de moda el Nokia 1100 y no todo el mundo tenía celular, por eso para encontrarse con alguien había que fijar un punto y una hora exacta, si llegaba tarde, el punto de encuentro era las tascas. La cabalgata empezaba a la 1pm y finalizaba a eso de las 6pm, lo que para esa hora mucha gente ya estaba “prendida”. Para esa época no existía el “salsodromo”, por eso el segundo día creo que no había evento, pero el tercero y el cuarto si estaban el desfile de autos antiguos, el desfile de Cali viejo y el encuentro de melómanos. A esa edad no podía asistir a discotecas, pero si recuerdo que todos los días en el rumbodromo se presentaba un artista, me imagino que era algo así como lo que ahora es la feria póker, a diferencia que la entrada no costaba $20.000, eran casi 5 veces más costosa y apuesto que ni eran consumibles. Recuerdo también que para ese año se hicieron dos superconciertos, uno crossover como el que está ahora y uno de rock, ese no pego tanto porque no volví a escuchar que hicieran uno. El siguiente año la feria continuo en el norte pero las tascas cambiaron al parque de la música, antes de llegar a chipichape, y funcionaban desde el 1 de Diciembre. Pasaron varios años sin ir a los eventos de la feria, recuerdo que volví a uno cuando estaba de alcalde Jorge Iván Ospina; para ese año la feria estaba en el sur, pasando por la autopista y habían destinado el segundo día para el “Salsodromo”; ese año empezó a dejar de ser gratis la entrada a los eventos, para poder entrar tenías que llevar una libra de arroz como donación. Me pareció un bonito gesto y una buena causa, pero creo que esa estrategia no funciono como esperaban porque el año siguiente la entrada a cualquier evento ya tenía precio, ya no servía llevar la libra de arroz y la respuesta del alcalde fue “No es tan caro”. Ese año se empezaron a ver también las famosas “graderías” que le quitaban visibilidad a los que no pudieron entrar. Para ese entonces no eran tantas como ahora, si más no recuerdo no pasaban de 10, pero el año siguiente si fue totalmente lleno de graderías y se cubría todo el recorrido con un telón verde para que las personas que no entraban a las graderías no pudieran ver (eso pareció). Esa vez fue la última vez que asistí a un evento propio de la feria, en los años siguientes, quitaron la cabalgata (lo cual estoy de acuerdo), el “salsodromo” se empezó hacer el primer día, llego la feria póker, la feria águila, las tascas club Colombia, las feria de “la 14” que se armaban en los parqueaderos de sus almacenes, se inauguró el boulevard del río como lugar de las tascas, se hicieron más “superconciertos” pero con otros nombres, empezó la calle de feria y hasta empezó a venir Andrés Carne Res en el último día de la feria. Todo esto se fue agregando hasta llegar a como la vemos hoy, con numerosos sitios para entretenerse principalmente en las noches y una amplia programación de eventos, aunque los principales siguen siendo pagos. La feria es un sentimiento bonito que despierta el sentido de pertenencia que muchos caleños hemos perdido hacia nuestra ciudad. Su evolución ha logrado que Cali sea una plaza de grandes marcas para tener presencia y que gente de otras ciudades se programe para venir esos días. Obviamente hay muchas cosas para mejorar, principalmente en manos de la administración, cosas que se pueden corregir al dejar de pensar que la inversión en la feria que hace la alcaldía se debe recuperar económicamente; la inversión de la feria se recupera al aumentar el turismo en la ciudad, al aumentar la asistencia a los eventos, al incrementar el sentido de pertenencia de los caleños hacia la ciudad y por eso creo los eventos propios de la feria no deben tener valor en su totalidad pero si deben conservar una buena logística que le permita a todos los asistentes disfrutar del espectáculo ya sea pagando o asistiendo gratis. Siento que he sido un mal caleño al dejar de apoyar a mi ciudad al no asistir estos últimos años, al no sentirme orgulloso de este icono nacional y así mismo hay muchos paisanos que han olvidado ese sentimiento. El próximo año me programaré para estar esa semana en Cali y disfrutar de la feria como se debe; si también estás de acuerdo prográmate igualmente.

Autor

Enrique Ceballos

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